Binary Beat from Niklas Roy on Vimeo.
Música aritmética.
Binary Beat from Niklas Roy on Vimeo.
Música aritmética.
Bueno este es un homenaje a un Señor comunicador, Felix de Bedout, quien en repetidas ocasiones ha logrado desnudar con preguntas filosas las ingenuas intenciones de varios de los líderes y “Personajes” de mi Macondo.Que sirva este post como evidencia de una de esas cortinas de humo ninjas que el pueblo ya no se come.
En una excelente clase de historia me enseñaron que en el imperio romano utilizaban el circo como distractor de un pueblo inculto en momentos políticos críticos, además de impartirme el que esa materia sirva (y sirve) para no reincidir en los errores del pasado. Políticos de mi Macondo: ES HORA DE AVANZAR A UNA POLÍTICA MAS VISIONARIA E INTELIGENTE.
A continuación un video con una apróximación hacia la naturaleza psicológica de los habitantes de nuestro país, Jaime Garzón deleitandonos con un humor fino, agudo e inteligente:
Otro enlace interesante
La última, es una canción que llena de emoción y que seguramente muy pocos seres humanos pueden llegar a cantar con tan demasiada perfección. La primera tiene una letra super bonita y una interpretación impecable, resta decir que en ambas los vocalistas tocan los límites de la conjunción entre la capacidad vocal y la belleza; sobran las palabras:
(A la derecha abajo (sección MIS PODCAST) se puede detener el reproductor de la música que suena al abrir el blog)
En el mundial de Italia 90 Alemania se coronó campeón mundial contra Argentina ganando todos sus partidos excepto uno. Recuerdo que en ese partido la selección nacional jugó tan bien que los alemanes tuvieron que recurrir a varias faltas para evitar ese toque de balón letal de los mediocampistas colombianos. Ibamos uno cero perdiendo, los 90 minutos ya se habian cumplido un minuto atrás y René Higuita volcado casi sobre la mitad del campo empujaba a la línea de defensa sobre los alemánes, impulsando el espíritu de un equipo que jugaba un partido mejor que el de su oponente y que rehusaba a aceptar la injusta suerte y darse por vencido. Treinta millones de oraciones al “divino niño”, y un pase a gol de un GENIO legendario hicieron el milagro que celebramos ese día con lágrimas en los ojos: